LA DEPURADORA DE SAN ROMAN DE LA
LLANILLA, LA CALIDAD DE VIDA Y EL MEDIO AMBIENTE DE SANTANDER
Ángel
Irabien, Rosa Martínez, Juan Guimerans y Víctor
Gijón
El término "medio ambiente"
se ha convertido en los últimos años en
motivo de múltiples eslóganes de todo tipo,
no siempre rigurosos y muchas veces frívolos. Nuestra
existencia transcurre en el seno de un medio ambiente,
cuya calidad está con frecuencia disminuida y que
no siempre sabemos -o nos dejan- valorar. La gestión
de nuestro medio ambiente se encuentra unida indisolublemente
a nuestra calidad de vida. Sin embargo, frecuentemente
sus relaciones-causa efecto -es decir cómo depende
nuestra CALIDAD DE VIDA de las VARIABLES AMBIENTALES-
no son identificados adecuadamente. Incluso en un mismo
Municipio puede haber ciudadanos que disfruten de una
elevada calidad ambiental, mientras que otros sufren de
grandes carencias en la materia. Esta situación
es especialmente notoria en núcleos urbanos como
Santander, donde conviven zonas de elevada calidad ambiental
con situaciones manifiestamente mejorables.
En este contexto podemos percatarnos
de que, según nos vamos alejando de la zona del
Ayuntamiento de Santander, a lo largo de una hipotética
senda hacia Asturias, el cuidado y atención que
se dedica a las distintas zonas va disminuyendo con la
distancia. No se cuida igual el Paseo de Reina Victoria
que la senda de Mataleñas y mucho menos la senda
que conduciría de Mataleñas a la Maruca
que, con su posible extensión hasta las dunas de
Liencres, daría lugar a uno de los trazados litorales
de mayor calidad ambiental, especialmente desde el punto
de vista geológico. Con el cuidado adecuado y la
correcta conservación de sus valores naturales
este espacio podría ser merecedor de la consideración
de Parque Geológico. Es éste un tema de
gran interés ambiental que merece un acuerdo institucional
entre el Ministerio de Medio Ambiente, el Gobierno de
Cantabria, la Consejería de Medio Ambiente y los
Ayuntamientos implicados, para crear lo que podríamos
bautizar como "Parque Geológico de Costa Quebrada".
La depuradora de San Román de
la Llanilla se ubica precisamente en las proximidades
del medio natural del que hablamos. Lo sorprendente del
caso que se está planteando actualmente es que
de repente ahora se hayan descubierto políticamente
los inconveniente de soportar ciertas infraestructuras
que resuelven el problema de un gran número de
habitantes de Cantabria, pero cuya ubicación afecta
a una fracción de los mismos. Que se pregunte a
los vecinos de Cañadío si en verano les
gustaría dormir más tranquilos (molestias
por ruidos); a los vecinos de las zonas industriales,
si les gustaría eliminar completamente la nocividad
o insalubridad asociada a la proximidad de algunas actividades;
a los que viven próximos a almacenamiento de sustancias
peligrosas, si les gustaría reducir el riesgo asociado
a las mismas.
La respuesta, indudablemente, será
en todos los casos afirmativa. Sin embargo, los ciudadanos,
como co-responsables en la función de nuestros
municipios, sabemos que hay que aceptar un compromiso
entre lo óptimo y lo posible y confiamos en que
los niveles de molestias, nocividad, insalubridad y peligrosidad
están controlados por las autoridades municipales
que autorizan dichas actividades con la ayuda, si la precisan,
de los órganos autonómicos o estatales competentes.
A cambio de nuestra co-responsabilidad debemos exigir
una información detallada y VERAZ, por parte de
los responsables municipales, acerca de las cargas ambientales
que se nos imponen y tener garantizada la participación
de los vecinos en la toma de las decisiones que les afectan.
Dentro del campo ambiental la Agenda
21 Local es el instrumento de gestión más
eficaz que existe en la actualidad. Lamentablemente, las
cargas ambientales son ignoradas en los diagnósticos
realizados por algunos municipios y, en consecuencia,
tanto las actividades clasificadas que requieren licencia
de actividad como las infraestructuras que pueden originar
molestias, nocividad o insalubridad no son valoradas ni
tomadas en cuenta. Tampoco se informa a los vecinos de
modo adecuado.
El ejecutor, en el caso que nos ocupa,
es la empresa pública MARE, que de acuerdo a sus
criterios técnico-económicos de gestión
ha considerado que las aguas residuales originadas en
el vertedero de Meruelo pueden ser co-tratadas en la planta
de San Román sin mayor impacto ambiental de lo
que supone la carga de su propia actividad; del mismo
modo que los vecinos de Meruelo soportan la carga ambiental
de tratar los residuos de Santander, junto con los de
otros Municipios de Cantabria.
En cualquier caso resulta desalentadora
la despreocupación de nuestras autoridades por
aquellos aspectos que consideramos críticos para
el medio ambiente urbano local y que, de forma resumida,
podemos listar bajo siete apartados:
1. ENERGIA basada en el planteamiento
local de las energías renovables, la eficiencia
energética y el cambio climático.
2. REDUCCION DE RESIDUOS basada en
el análisis de las limitaciones técnico-
económicas al ideal de "residuos cero",
la responsabilidad de los fabricantes y la
responsabilidad de los consumidores en el incremento de
los residuos.
3. DISEÑO URBANO basado en los
edificios verdes, la planificación urbana y la
atención a los suburbios.
4. NATURALEZA URBANA basada en los
parques disponibles, restauración de hábitats,
incremento y mejora de la cubierta vegetal y promoción
de la biodiversidad.
5. TRANSPORTE basado en el transporte
público, vehículos limpios y reducción
de las congestiones de tráfico.
6. SALUD AMBIENTAL basada en la reducción
de tóxicos e implantación de sistemas saludables
de alimentación y aire limpio.7. AGUA teniendo
en cuenta el acceso a agua potable de calidad y su uso
responsable,
La conservación de las fuentes
de agua y la reducción de aguas residuales.A estos
aspectos hay que añadir la muy importante necesidad
de compaginar el desarrollo rural con la conservación
de la Naturaleza y la Biodiversidad. Estos son los puntos
que el Foro Becedo considera críticos desde el
punto de vista de calidad de vida y medio ambiente para
el futuro de Cantabria y que nos gustaría que fueran
el foco de las políticas reales, en lugar de contemplar
el penoso espectáculo de nuestros políticos
entretenidos con detalles que probablemente tienen poco
que ver con el MEDIO AMBIENTE.